MUJER, LESBIANA Y ROMANÍ, CUANDO LA LUCHA SE TRANSFORMA EN IMPRESCINDIBLE

* Hace tan solo unos pocos días se celebraba el Día Internacional por la Visibilidad Lésbica y he pensado que sería muy interesante conocer el reflejo de esta realidad dentro de la comunidad kalí/gitana española.

En cuanto a nomenclatura, se utiliza en el texto la palabra “gitano/a” porque es así como está escrito en el artículo original y se mantiene por respeto al autor y porque hace referencia a la población kalé española que si admite este nombre como identificativo, a pesar de ser peyorativo para el resto de la población romaní europea.

Este artículo fue publicado en catalán por el activista LGBTIQ kaló Iñaki Vázquez en la revista COLORS y ha tenido el detalle de concedernos el permiso para reproducirlo en este blog.

*Nota del autor del Blog.

Iñaki

Iñaki Vázquez: “Vivo en Madrid  y he participado activamente en un colectivo LGTB. Se llama H2O. He sido Portavoz y Presidente del mismo. Ahora solo colaboro con la revista anual que publica: Colors“.

El artículo está dividido en tres entrevistas que no pretenden sentar cátedra, ni descifrar una verdad absoluta y uniforme, inexistente por otra parte. Tan solo pretende aportar estas 3 visiones concretas hablando sin complejos del lesbianismo gitano para contribuir, de esta manera, a que este pueblo que lleva 600 años en la Península Ibérica deje de ser tan invisible como lo sigue siendo en nuestros días.

Para desarrollar este reportaje se ha contado con la visión y el discurso de la Asociación Gitanas Feministas por la Diversidad, una de las organizaciones que han irrumpido, hace pocos años, en el movimiento asociativo gitano, removiéndolo todo y aportando aire fresco y un discurso rompedor.

También era importante reflejar el pensamiento y el discurso de mujeres gitanas catalanas; no lo dudamos y nos pusimos en contacto con Manuela Fernández Ruiz, una mujer comprometida y luchadora que tiene una larga trayectoria de militancia en la asociación Drom Kotar Mestipen, una de las organizaciones referencia en lo relacionado con las mujeres gitanas en Catalunya.

Por último tenemos el honor de haber compartido con Noelia Heredia González “Negri”, todo un referente para las lesbianas gitanas, artista de proyección internacional, mujer valiente y rompedora en muchos terrenos. Con ella hablamos de su trayectoria personal, de la lesbofobia que ha sufrido en sus propias carnes y de cómo ve ella el futuro para si misma y para las gitanas lesbianas.

Feminismo Gitano

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la Asociación de Gitanas Feministas por la Diversidad (AGFD). Entre sus filas hay gitanas lesbianas y el discurso sobre la liberación lésbica está plenamente incorporado en su cotidianidad.

Con la Asociación de Gitanas Feministas por la Diversidad (AGFD) fue muy complicado quedar, debido a su activismo incansable. Aún así, destaca la proximidad de sus componentes. Hablamos con Aurora Fernández en conversaciones con caña y tapas en tabernas madrileñas. También hablamos con Ana Hernández y Carmen Fernández en medio de movilizaciones contra el machismo y la ignominia del grupo Mediaset contra el Pueblo Gitano en la telebasura mediática que exhiben. En todas ellas se encarna el activismo y una alegría muy gitana que las hace únicas. Esta asociación recorre el Estado Español de conferencia en conferencia, en presentaciones, el coloquios, entre otros eventos. También su actividad se centra en Europa, donde su presidenta, María José Jiménez “Guru”, recientemente ha alzado su voz para reivindicar y exigir el protagonismo de los gitanos y las gitanas en su proceso de emancipación desde una visión decolonial y feminista.

Con ellas hablamos de cómo el feminismo gitano se ha ido construyendo como herramienta de lucha y de dignidad para el conjunto de mujeres gitanas y en particular con aquellas que optan por sexualidades disidentes. Entre sus filas hay gitanas lesbianas y el discurso sobre la liberación lésbica está plenamente incorporado en su cotidianidad.

Sobre la caracterización del feminismo romaní nos dijeron: “AGFD es una entidad gitana como nosotras, feminista, libre e independiente. Consideramos que el feminismo romaní es la base instrumental filosófica y teórica, validada para impedir la opresión de las comunidades; lo utilizamos como herramienta de defensa de nuestro Pueblo oprimido, colonizado e instrumentalizado; es el movimiento que nos permite defender con legitimidad y a través de los elementos culturales propios de nuestra identidad, la dignificación de la diversidad dentro de un Pueblo que históricamente lo han tachado de homogéneo y marginal. Por supuesto, AGFD es diversa porque el Pueblo Gitano es diverso. De hecho las componentes de asociación somos de distintas Comunidades Autónomas, profesiones, partidos políticos, religiones y orientaciones sexuales”.

Desde una visión feminista, es determinante el papel que se le otorga al patriarcado en la opresión del conjunto de las mujeres. Quisimos saber si ven que el patriarcado actúa de manera diferenciada en las comunidades gitanas. Ante esa inquietud nos respondieron: “el patriarcado es una construcción económica, política, social e histórica que todas las sociedades han utilizado como forma de control férreo hacia las mujeres. Igualmente todas las culturas minoritarias, de manera equivocada, se han aferrado a este control negativo y utilizando el argumento de salvaguardar su cultura, han seguido perpetuando el dominio de los hombres sobre las mujeres”.

Entrando más específicamente en como ve AGFD la situación de las gitanas lesbianas, fueron categóricas: “algo que le ha faltado al Pueblo Gitano a lo largo de la Historia es poder elegir. Un Pueblo es libre cuando todos y cada uno de sus individuos tienen la capacidad de elección. Cuando hablamos de elección nos referimos a todos los aspectos de la vida individual, familiar, profesional, política, religiosa, sexual y económica. En la actualidad, en el Pueblo Gitano, esa capacidad de elección con total libertad nos ha sido secuestrada. En ese sentido, el derecho de las lesbianas gitanas se convierte, como tantos otros, en fundamental para el conjunto. No es solo “sus derechos civiles individuales”, si no que forma parte de la adquisición de la verdadera dignidad del conjunto del Pueblo Gitano”.

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“El patriarcado es una construcción económica, política, social e histórica que todas las sociedades han utilizado como forma de control férreo hacia las mujeres. Igualmente todas las culturas minoritarias, de manera equivocada, se han aferrado a este control negativo y utilizando el argumento de salvaguardar su cultura, han seguido perpetuando el dominio de los hombres sobre las mujeres”.

Cabe decir que contrasta la contundencia de sus afirmaciones con su aspecto cordial y alegre. Su expresión adquiere un cierto aire de trascendencia cuando les preguntamos sobre el postulado feminista que nos indica que la libertad sexual de las mujeres (y de todas la personas) contribuye a la igualdad de oportunidades entre los géneros “… es prácticamente imposible que los individuos de una comunidad minoritaria alcancen la igualdad de oportunidades y la significación dentro de una sociedad mayoritaria sin ejercer un derecho fundamental de elección, y como hemos dicho, ese derecho las gitanas y los gitanos lo tenemos secuestrado”.

Por otro lado, nos interesaba conocer cual era la visión de las feministas gitanas en relación al hecho identitario gitano; de cómo se podía conjugar el hecho de ser lesbiana y gitana en una comunidad, que como bien han afirmado ellas mismas, es concebida por el imaginario colectivo como homogénea y marginal. Como en las demás preguntas, ellas respondieron con seguridad y contundencia: “la diversidad es un valor para cualquier pueblo. La identidad gitana no es monolítica y ha ido cambiando en la medida que se han ido produciendo los cambios sociales que han marcado al conjunto de la sociedad. Sin duda, la capacidad de elegir aspectos fundamentales de las vidas de las personas gitanas tiene que incorporarse a la identidad gitana del presente y del futuro. Las lesbianas deben ser un capital del Pueblo Gitano y no un motivo de exclusión o autoexclusión”.

En este sentido, quisimos saber de qué manera ven en la AGFD la alianza histórica entre el feminismo y la lucha lésbica, en su concreción gitana: “dentro de una comunidad si hay parte de ella que esta marginada, segregada, oprimida, invisibilizada y además esa parte la componen mujeres, es de justicia que esa lucha la recoja el feminismo y la haga suya. De esta manera hay una retroalimentación de voces diversas que tiene como base teórica identitaria el discurso feminista, que contribuirá hacer más fuerte al propio movimiento feminista así como la diversidad y a la heterogeneidad de un pueblo”.

Nos despedimos de ellas, compartiendo sonrisas, abrazos y complicidades…. grandes donde las haya… las gitanas feministas consiguen impactarnos con su fuerza, su calidez y su coherencia. Seguro que nos encontraremos en más de una lucha y de un lugar.

Manuela Fernández, una mirada militante del movimiento asociativo de gitanas

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“…hay muchos prejuicios en todas las culturas hacia la homosexualidad, y siempre estos prejuicios y esta presión social es más grande en las mujeres. Ser gitana y lesbiana puede significar estar aún más discriminada, excluida, mal vista …”.

Manuela Fernández es una gitana, trabajadora, madre de dos hijos, militante social y política. Nuestra protagonista es pedagoga y trabaja en un equipo de infancia y adolescencia. Manuela es activista y fundadora de la Asociación Drom Kotar Mestipen, una de las entidades referencia que trabajan con y para las mujeres gitanas en Catalunya. Aún así, la “Manu”, que así es como le llaman los amigos, nos insiste en aclarar que contestará a título individual.

Después de diversas llamadas telefónicas, quedamos con “Manu” en una cafetería tranquila de Barcelona. Ella es una mujer joven, muy expresiva y llena de energía. Después de conversar un rato nos enseña fotos de sus hijos y nos pregunta: ¿a que son preciosos? Realmente lo son.

Lo primero que le preguntamos a “Manu” es su visión sobre los derechos civiles “efectivos” que tienen las gitanas lesbianas en la actualidad. Nuestra protagonista muestra un aire firme y serio. Aflora su parte más militante cuando nos dice: lo de los derechos efectivos sigue siendo una lucha aún por conseguir en múltiples ámbitos en nuestra sociedad: trabajo digno, vivienda, educación de calidad, acabar con el machismo… La diversidad afectiva y sexual continúa siendo un tema en el que hace falta avanzar muchísimo, a pesar que en los últimos años, socialmente, hay más consciencia y se está visibilizando cada día más. Aún así creo que un buen indicador que nos mostrara una sociedad justa, igualitaria y democrática sería tener una gitana lesbiana dirigiendo un Ayuntamiento, presentando el telediario o teniendo cualquier trabajo digno en el que pudiera visibilizar su gitaneidad y su opción sexual al mismo tiempo. Creo que las gitanas lesbianas tienen poca cobertura y visibilización. Estoy segura que poquitas de ellas han salido del armario, porque ya pesa bastante ser mujer, gitana y no tener acceso a titulaciones académicas ni a puestos de poder en la sociedad”.

Seguimos nuestra conversación queriendo saber la visión de “Manu” sobre el lugar que ocupan, o pueden ocupar, las lesbianas gitanas en la estructuración social y familiar del Pueblo Gitano. Con cierta sorpresa, nos afirma: “yo conozco algunos casos, y por lo general son positivos en el sentido que la familia está por encima de todo, y la aceptación también. Pero también sé que hay muchos prejuicios en todas las culturas hacia la homosexualidad, y siempre estos prejuicios y esta presión social es más grande en las mujeres. Ser gitana y lesbiana puede significar estar aún más discriminada, excluida, mal vista …”.

La conversación es fluida y cordial. “Manu” es extensiva en sus argumentaciones. Pasamos a hacerle preguntas mas directas. Desde tu visión, ¿Qué papel ocupa la diversidad afectiva y sexual entre las mujeres gitanas? ¿Es un valor? ¿Se defiende? ¿Se sigue desconociendo? ¿Se teme a este concepto? En esta ocasión contesta más reflexivamente: “creo que no debe de haber mucha diferencia entre el Pueblo Gitano y la sociedad mayoritaria, puesto que el machismo nos tiene atrapadas a todas las personas al margen del origen que tengamos. En mi opinión es importante poder hacer un trabajo transversal, por ejemplo en nuestra asociación trabajamos juntas mujeres gitanas y no gitanas, de diferentes edades, con distintos niveles educativos, con diferentes experiencias… esta diversidad propicia la aparición de más diversidades, posibilitando además que nuestro trabajo incluya todas las voces. Intentamos que todos los proyectos y acciones sean inclusivos. Esto es una de nuestra máximas”.

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“Creo que no debe de haber mucha diferencia entre el Pueblo Gitano y la sociedad mayoritaria, puesto que el machismo nos tiene atrapadas a todas las personas al margen del origen que tengamos. En mi opinión es importante poder hacer un trabajo transversal…”

Por supuesto, nos interesa saber que trabajo se realiza desde asociaciones como la que participa Manuela en torno a los temas LGTBIQ y más teniendo en cuenta la diversidad de la que nos hablaba anteriormente. Manuela es categórica cuando nos afirma: “nuestra asociación no trabaja en esta línea en concreto, nunca lo hemos debatido ni lo hemos establecido como una prioridad, al menos de momento. Creo que ya hay alguna asociación que lo está desarrollando, y sobretodo diferentes activistas que con su participación en diferentes foros gitanos y no gitanos están poniendo el acento en este tema tan invisibilizado y minorizado, que aún queda más marginado en un Pueblo como el nuestro que ya está minorizado de por sí.

Por último queríamos que nuestra protagonista reflexionase sobre el papel que juegan el movimiento asociativo gitano en cuanto a la diversidad afectiva y sexual de las mujeres gitanas. “Manu” nos afirma: “creo que realizar un trabajo conjunto entre diferentes asociaciones en relación a aspectos divulgativos y educativos puede ayudar a avanzar en la consciencia de la diversidad afectiva y sexual, ya que es un tema transversal. Supongo que las asociaciones gitanas tanto las de mujeres como las genéricas, podríamos dar el primer paso para trabajar este tema, invitando a otros movimientos, que ya llevan tiempo trabajándolo, para aprender y sumar sinergias, con un claro objetivo: que ser diferente no sea nunca un problema ni un impedimento para la igualdad”.

Nos despedimos de Manuela impactados por su compromiso con la justicia social. Los abrazos fueron algo más que protocolarios, sentimos su solidaridad con nuestra lucha. Desde luego “Manu” rompe los arquetipos de mujer gitana que muchos puedan tener. Ha sido una gran experiencia conocerla.

La “Negri”, arte y fuerza, referencia lésbica gitana

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“Me tuve que ir de mi casa cuando era muy joven. Yo era el problema de mi familia. Era la diferente. Mi padre no paraba de repetir que lo que a mi me pasaba se llamaba rebeldía. No se atrevía a ponerle el nombre real. Es como si esa palabra fuera imposible que la pronunciaran sus labios…”.

Teníamos puestas muchas expectativas en la entrevista a Noelia Heredia, la “Negri” por muchos motivos. Sin ir más lejos, por haber sido galardonada recientemente con el premio Adriano Antinoo por su contribución a la igualdad por razón de sexo, orientación e identidad sexual. La “Negri” es un referente para la lucha lésbica gitana y motivos nos sobran para contar con ella para este artículo. Debemos decir que las expectativas fueron ampliamente satisfechas.

Para hacer esta entrevista fuimos invitados a comer al piso de Noelia, en una céntrica calle de Madrid. El día era lluvioso, gris y frio. En su casa habían más mujeres; amigas y familiares de la “Negri”. Cuando se abrió la puerta enseguida pudimos percibir la personalidad que todas esas mujeres daban a ese espacio. Había alegría, calor, sonrisas, optimismo… buen rollo. Pusimos la mesa y la “Negri” apareció con una olla grande de arroz con bonito del norte y marisco que estaba para chuparse los dedos… Comimos todos juntos en un ambiente distendido y amable. Aquello era un hogar de mujeres y nos estaban aportando su energía y su enorme hospitalidad. La ”Negri” estaba radiante y contenta. Después de una larga sobremesa, llena de risas y brindis con vino rosado, nos sentamos en el sofá para hablar más tranquilamente.

Noelia nos pasó a explicar su infancia y adolescencia. Lo hace mirándonos a los ojos con una fuerza que traspasa sus pupilas. Aunque nos empieza a relatar situaciones terribles, ella no pierde la sonrisa. Se nota que es artista y que no es la primera entrevista que le hacen. Muestra seguridad y serenidad, pero su brillo en los ojos, cambia cuando nos recuerda algunos de los momentos mas duros de su vida.

“Me tuve que ir de mi casa cuando era muy joven. Yo era el problema de mi familia. Era la diferente. Mi padre no paraba de repetir que lo que a mi me pasaba se llamaba rebeldía. No se atrevía a ponerle el nombre real. Es como si esa palabra fuera imposible que la pronunciaran sus labios…”.

La expresión de Noelia cambia cuando reproduce los reproches que le hacía su padre: “No roneas con muchachos gitanos, no te pides con ningún mozo, no te veo con intención de casarte, no eres como tus primas…”, Noelia coge aire y sigue diciéndonos: “… mi padre me ha maltratado física y psicológicamente de manera muy dura durante años. Recibí innumerables palizas. Yo sentía miedo físico de él y de sus agresiones. A tanto llegaba ese pavor que, en la última etapa de mi estancia en casa de mis padres, solo con verle aparecer por la puerta, me orinaba encima. Sentía terror. El día que me fui, salí de casa descalza. No podía esperar ni un minuto más. Estaba cansada de recibir una paliza diaria”.

En nuestra conversación se producían momentos de silencio que reflejaban la tensión de ese recuerdo, que aunque lejano, estaba muy presente aún. A pesar de eso nos atrevimos a interrumpir su relato para preguntarle cual era el motivo profundo de tanta violencia que su padre volcó sobre ella tan impunemente. “Por supuesto, toda esta violencia que he recibido es a causa de mi orientación sexual, no tengo ninguna duda…”, nos afirmo con contundencia.

Ante tal afirmación, la pregunta siguiente era obvia. “Negri”, pero tú habrás salido ya del armario, ¿no? Después de unos breves segundo para pensar, nos respondió: “en muchos círculos si, aunque yo no he sentado a mi familia para decirle que soy lesbiana, eso es cierto. Es una barrera que no puedo romper todavía y no se si lo haré… Aún así he utilizado otros métodos para comentar todo esto con personas de mi familia. Me explico. Hace relativamente poco tiempo mi hermano menor se ha enterado de que soy lesbiana por una entrevista que me hicieron y que colgaron en Youtube. Mantuvimos una conversación por Whatsapp. Él me decía: ¿Porqué no has confiado en mi y lo has pasado tan mal sin nadie al lado? ¿Porqué has tenido que ir al psicólogo y no se lo has contado a tu hermano?, si tu eres mi princesa. Yo te voy a querer hagas lo que hagas, estés con quien estés…” Por supuesto ella siente una gran emoción por haber recibido esas palabras de su hermano. Siguió contándonos “… en otra ocasión, mi padre, se enteró que estaba preparándome para participar en las manifestaciones del orgullo LGTBIQ en Madrid, y tubo una larga conversación telefónica conmigo. Dijo: Noelia te voy a decir una cosa, eres mi hija, soy consciente que te he maltratado, física y psicológicamente, te he puesto micros para espiarte y saber que hacías, para saber qué eras, te he pegado palizas, no te he dado el cariño que le he dado a tus otras hermanas. La verdad es que no te sabido entender. Eso me lo voy a llevar yo a la tumba. Hija quiero que sepas yo no voy contigo a “eso” porque no estoy de acuerdo, pero me gustaría estar a tu lado para que supieras que yo te apoyo. Tu eres una mujer que se ha tenido que abrir camino sola, que trabajas, que tienes y mantienes tu casa… se feliz y deja de llorar, que ya te he hecho llorar bastante…”.

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“He conseguido formar una familia gitana a mi forma, con la gente que he elegido y ha pasado de una manera o otra por mi vida. Mi casa es un hogar gitano, donde se vive intensamente las alegrías y las penas de los que están aquí”.

Ante la tensión obvia de ese momento y con intención de relajar el ambiente un poco pasamos a preguntarle temas no tan centrados en su vida personal y familiar. Quisimos que nos hablara de su visión sobre la situación de la lesbianas gitanas. Noelia fue muy clara y contundente en sus afirmaciones. Al principio nos preguntó: “Digo mi verdad, ¿no?”. Asentimos, por supuesto. “Desde mi punto de vista, en el mundo gitano, al ser una sociedad cerrada en si misma, se tiene demasiado en cuenta el que dirán, dejando muchas veces de lado lo que debería ser fundamental: la felicidad de las personas”, continua contándonos, “la situación de las lesbianas gitanas no es buena, eso no es ningún secreto, pero es cierto que en los últimos años ha mejorado. No estamos tan reprimidas, pero tampoco lo decimos de manera abierta. Solo lo hacemos en círculos cerrados de mucha confianza, asegurándonos de que esta información no va a salir en ningún caso. Eso sí, desgraciadamente el Pueblo Gitano también toma como referencia que la sociedad mayoritaria también discrimina a las lesbianas”. Tras una pausa continua con su relato “… hay un montón de leyendas negras asociadas a las lesbianas. Eso entre los gitanos está muy presente y se ejerce una intolerancia radical en cuanto sale a la luz pública, aunque sea a través de simples rumores, el lesbianismo de alguna gitana. No se puede entender que haya sexo entre dos mujeres sin la existencia de un hombre. Eso les da licencia para difamar, humillar, agredir e insultar sin ningún límite”.

A pesar de todo lo expuesto, la “Negri”, desde hace un tiempo es un verdadero referente lésbico gitano. Su proyección pública y su visibilidad han colaborado en este hecho. Noelia nos afirma “para mi ha sido una sorpresa. Solo me he dedicado a vivir mi vida sin más. ¿Y solo por respirar, ser feliz y tener la libertad de decir libremente que soy lesbiana soy considerada un referente? No deja de sorprenderme, aunque cada vez hay mas personas que me lo dicen”. Sigue contándonos: “mi casa se ha transformado en un refugio. Aquí vienen muchas personas gays y lesbianas gitanas y no gitanas que necesitan sentirse escuchadas, tenidas en cuenta. Quieren sentir el calor de un hogar. Seguramente el calor que no sienten en su familia. Lo único que hacemos es darles cobijo. Aquí pueden respirar y ser ellas mismas. Esto no debería ser así. Para el Pueblo Gitano, la familia es un valor muy importante. Ya que las lesbianas formamos parte de esas familias que algunos dicen defender a capa y espada, no deberían querer expulsarnos de las comunidades gitanas como desgraciadamente lo están haciendo hoy en día. Ellos no aman a la familia. En realidad lo que hacen es apuntalar su concepto tradicional y uniformante de la familia que excluye cualquier posibilidad de diversidad en las mismas. Visto lo que hacen, no deberían llenarse tanto la boca con la defensa de la familia”.

De pronto se pone un punto solemne para afirmar, subiendo el tono “yo he salido de un vientre de una gitana: mi madre. Ella y mi abuela materna, que ha fallecido hace muy poquito, sin saberlo, eran feministas. Nos han inculcado, a mis hermanas y a mi, las ideas de independencia, de autonomía personal, financiera y de pensamiento. Es cierto que también nos han preparado para un “mundo paralelo” como mujeres en el entorno gitano. Yo digo que ese mundo es Matrix. Siempre en torno a la figura masculina, para proporcionarle felicidad y atención a él, sin importar lo más mínimo los suplicios y las renuncias que las mujeres deban pasar para conseguirlo. A pesar de eso, yo me siento gitana. Llevo conmigo los valores que ello supone: el aprecio y el cariño hacia las personas mayores, vengan de donde vengan; el respeto hacia todo el mundo y la necesidad de darle a cada persona su lugar. Soy gitana porque de la misma manera que mis padres y mis hermanos estuvieron en el sofá de mi casa, merendando conmigo ostras, gambitas y un maravilloso vino, los días 24 y 25 de diciembre, acojo a un gay o una lesbiana que necesiten de mi. Les hago el mismo café, el mismo puchero. Para mi eso es ser gitana ¿Que me salgo de los códigos que ellos dicen? Pues si, pero yo lo siento así. He conseguido formar una familia gitana a mi forma, con la gente que he elegido y ha pasado de una manera o otra por mi vida. Mi casa es un hogar gitano, donde se vive intensamente las alegrías y las penas de los que están aquí.” En ese momento detectamos en nuestra entrevistada un punto de inseguridad que nos sorprende. La “Negri” vuelve a arrancar para afirmarnos: “… de hecho ya lo tengo decidido, quiero ser madre. En breve me pondré en manos de un cuadro médico para que me inseminen. Para mi es un paso muy importante que me ha costado mucho decidir”.

Después de los consiguientes abrazos y risas por la noticia recibida, y tras un descanso con café incluido, seguimos preguntándole: ¿Qué papel juega el patriarcado en el Pueblo Gitano con respecto a las lesbianas? Noelia nos responde con una sonrisa: “el patriarcado en el Pueblo Gitano quiere imponer una sola manera de ser gitana, pero no se dan cuenta que cada persona es diferente y hay mil maneras de sentirse gitana. Eso no lo pueden controlar”.

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“Tengo dos cajones muy especiales para mi, uno con los colores de la bandera gitana y otro con la bandera arco iris. De ellos no me desprendo. Son para mi un pequeño tesoro. Ellos viajan conmigo y dan visibilidad a mi identidad como gitana y lesbiana”.

Por último queremos abordar con Noelia aspectos relacionados con su faceta de artista, de cantaora y percusionista flamenca. También en esto es rompedora ya que es la única mujer percusionista que existe. La “Negri” es una artista de proyección internacional, ya que ha hecho diversas giras por varios países y continentes. Además de su calidad artística destaca su fuerza y personalidad encima del escenario. Este hecho le hace ser conocida en el mundo gitano, especialmente de su Madrid natal. Noelia también ha tenido que sentir como se la discriminaba en este ámbito por su opción sexual con frases dirigidas a sus compañeros musicales, tales como: ¿Vas a trabajar con esa lesbiana de mierda? “Lo peor, dice la “Negri”, es que eso lo han dicho gitanos, “eso me duele especialmente”. Nos afirma con cierta amargura, continuando con sus consideraciones “tengo que demostrar continuamente mi capacidad como cantaora y como percusionista. En muchos lugares piden que solo haya hombres con los instrumentos… El mundo del flamenco es muy machista. Les cuesta adaptarse a los nuevos esquemas”.

También nos cuenta como tuvo que vencer el rechazo de su entorno ante este hecho ya que la postura para tocar el cajón no era “propia de una mujer gitana”. “tenia que tocar a escondidas. Por supuesto no conté con ningún profesor y tuve que aprender sola. En las bodas, esperaba que mi padre se bebiera unas cuantas copas para que se relajara y no se diera cuenta que yo tocaba el cajón”, nos confiesa.

“Tengo dos cajones muy especiales para mi, uno con los colores de la bandera gitana y otro con la bandera arco iris. De ellos no me desprendo. Son para mi un pequeño tesoro”. Y ríe a pierna suelta. “Ellos viajan conmigo y dan visibilidad a mi identidad como gitana y lesbiana”.

Noelia, para acabar, quisiéramos saber como imaginas el futuro, especialmente en tu doble condición de gitana y de lesbiana. Ella clavando su mirada de nuevo a nuestros ojos, nos dice “para el futuro, necesito que haya igualdad en el Pueblo Gitano. Que los hombres gitanos se despierten y acojan a las mujeres gitanas de verdad, con sinceridad. No para hacer lo que ellos quieran, si no que nos acepten tal y como somos. Me imagino un futuro donde se tenga la libertad de poder elegir y en el que la imposición, en cualquier ámbito, forme parte del pasado. Imagino el futuro de mis primas lesbianas, menos gris y doloroso. Imagino a un Pueblo Gitano desprendiéndose de las ataduras del patriarcado a la par que lo hace la sociedad mayoritaria. Así veo yo el futuro”.

Las aportaciones de nuestras tres protagonistas nos hacer constatar algo que ya sabíamos, la situación de las lesbianas gitanas dista mucho de ser aceptable. En cualquier caso, estos tres relatos pretenden contribuir a romper el tabú que existe sobre las ellas. En COLORS, nos quedamos con la energía que nos han transmitido estas magnificas mujeres, la sinceridad y honestidad con que nos han hablado y con la emoción de volvernos a acercar a este Pueblo milenario, desde el respeto que nos merece, pero con la mirada critica necesaria para contribuir a su propia emancipación.

Artículo original en catalán: Colors

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