Día Europeo en Memoria del Samudaripen (Las Rromis en el Holocausto)

El 2 de agosto es el “Día en Conmemoración de las Víctimas del Holocausto Gitano” y nos recuerda amargamente que durante la noche del 2 al 3 de agosto de 1944 el “Campo de las Familias Gitanas”, en Auschwitz-Birkenau, fue liquidado y unas 3.000 personas, en su mayoría mujeres, niños, ancianos y enfermos, fueron enviados a las cámaras de gas, en una noche que se recuerda como “La noche de los gitanos” (“Zigeunernacht”, en alemán).

Si bien la cantidad de personas romanís que fueron asesinadas durante la guerra no está aún definitivamente fijado, se cree que pudieron llegar a las ochocientas mil personas, según estimaciones de las asociaciones romanís del Este de Europa. El Dr. Ian Hancock, de etnia Romaní y profesor en la Universidad de Austin, calcula que al finalizar la II Guerra Mundial la población Rromá había sido aniquilada entre un 70% y un 80%, y eso supone más de medio millón de almas.

Millares de personas Romanís fueron deportadas de Bélgica, Holanda y Francia al campo polaco de Auschwitz. En sus Memorias, Robert Hoess (comandante de Auschwitz), cuenta que entre los deportados había viejos casi centenarios, mujeres embarazadas y gran número de niños.

Eva Franz ,con solo dos años fue deportada junto a su madre a los campos de concentración, Toda su familia fue asesinada, excepto su padre. Quedó sola en el campo y sobrevivió gracias a la solidaridad de los otros deportados.

Eva Franz ,con solo dos años fue deportada junto a su madre a los campos de concentración, Toda su familia fue asesinada, excepto su padre. Quedó sola en el campo y sobrevivió gracias a la solidaridad de los otros deportados.

Los Rroma eran marcados para ser reconocidos por la calle, los sacaron por la noche de sus casas, los arrastraron a campos de concentración, los convirtieron en trabajadores esclavos, experimentaron con ellos como si fuesen animales y, para terminar, los gasearon. Hombres, mujeres y niños de una tragedia hasta hace poco, si no silenciada, al menos ignorada.

El Holocausto romaní es uno de los grandes ignorados por la historia y no encontramos demasiada literatura al respecto en comparación a la destinada hacia otros grupos que gozan de un mayor apoyo internacional. Tanto es así que no se reconoció a los Rromá como víctimas del Holocausto hasta el año 1982 y solo hasta el año 2012  se inauguró el único monumento  que existe para conmemorar el asesinato de más de 500 mil personas de etnia romaní.

Luise Herzberg con sus hijos, Waldemar Otto, Max y Therese en Berlín 1930. Sólo Otto Rosenberg (aparece sentado en la parte delantera izquierda) y su madre sobrevivieron a los campos de concentración.

Luise Herzberg con sus hijos, Waldemar Otto, Max y Therese en Berlín 1930. Sólo Otto Rosenberg (aparece sentado en la parte delantera izquierda) y su madre sobrevivieron a los campos de concentración.

Si estas lagunas existen con respecto a la población romaní, en general, si queremos ir más allá y hallar informaciones relativas a la situación de la mujer Rromá las referencias se vuelven aún más escasas, más si tenemos en consideración la violencia sexual a la que muchas de ellas fueron sometidas, así como las humillaciones sufridas al tener que contemplar como eran abusadas hijas, madres, hermanas… el sentimiento de vergüenza y el deseo de no recordar hacen que muchos de estas vivencias terribles queden mudas.

En los ghettos y los campos, los nazis detenían mujeres para realizar trabajos forzados y eran a menudo sujetas por los nazis a una persecución única y brutal. Ni las mujeres ni los niños fueron salvados de las operaciones nazis de asesinato masivo. Las mujeres, especialmente aquellas con niños pequeños, eran a menudo las primeras de ser “seleccionadas” para su gaseamiento en los campos de exterminio por lo que las embarazadas a menudo trataban de ocultar sus embarazos, otras muchas eran forzadas a hacer abortos

Anna Schnek, romi alemana con sus hijos. La familia fue deportada a Auschwitz en marzo de 1943. El hijo más pequeño murió antes de la deportación, el resto murieron en el Campo de Concentración.

Anna Schnek, romi alemana con sus hijos. La familia fue deportada a Auschwitz en marzo de 1943. El hijo más pequeño murió antes de la deportación, el resto murieron en el Campo de Concentración.

Los médicos nazis a menudo usaban las mujeres judías y romanís para experimentos de esterilización y otros experimentos humanos inmorales. En los campos y los ghettos, las mujeres eran particularmente vulnerables al acoso y la violación.

En un campo de su propiedad de Ravensbruck, Heinrich Himmler, jefe de la Gestapo (SS), creó un espacio para sacrificar a las mujeres romanís que eran sometidas a experimentos médicos. Se esterilizaron a 120 niñas. En el hospital de Dusseldorf-Lierenfeld se esterilizó a Rromis casadas con no-Rroma , “gadjes”.

El relato de una superviviente nos pone los pelos de punta:

“Los soldados vinieron por ella durante la noche. Llevaron a la niña a una barraca y la obligaron a ver que violaban a una mujer.

Entonces los hombres borrachos soltaron a un perro para que destrozara los  pechos de la mujer violada. La sangre estaba por todas partes. La mujer se desmayó.

Derramaron alcohol sobre ella. Reían y dijeron que la matarían.

Más tarde su hermana la limpió pero no hablaron de lo que había sucedido. Nadie hablaba de esas cosas. No tenían que hacerlo o tal vez no podían.”

Elisabeth Emmler vivía en Stettin con su familia antes de la deportación. En marzo de 1943 toda la familia fue enviada al “Campo para Familias Gitanas”. Toda la familia fue asesinada.

Elisabeth Emmler vivía en Stettin con su familia antes de la deportación. En marzo de 1943 toda la familia fue enviada al “Campo para Familias Gitanas”. Toda la familia fue asesinada.

Las mujeres judías, romaníes y sintis dieron muestras de gran valentía durante el Holocausto. Esas mujeres, a las que se obligó a abandonar sus hogares con solo unas pocas posesiones, a las que se hacinó en los guetos bajo la amenaza constante de detención y deportación y a las que se infligieron todos los abusos y humillaciones posibles, tuvieron que reunir el valor necesario para plantar cara a sus perseguidores y poder sobrevivir de alguna manera.

Testimonio de este valor es la revuelta que protagonizaron las Rromis que al enterarse de que iban a matar a sus en las cámaras de gas de Auschwitz. Lograron una pequeña victoria, consiguieron que los nazis no asesinaran a sus hijos, pero la dicha fue pasajera ya que a los tres meses los nazis lograron su propósito.

Algo que llama poderosamente la atención es que estos Rroma que aparecen en las fotografías previas a su deportación no aparentan, en su mayoría, estar demasiado ligados a la imagen tradicional que en general tenemos cuando hacemos un ejercicio de repaso histórico, por el contrario, nos hallamos ante una clase burguesa e intelectual incipiente de clase media. Las mujeres aparecen vestidas a la moda de la época y reflejan una diversidad y disparidad de oficios y modelos de vida. Curiosamente, los niños y niñas aparecen fotografiados en sus pupitres escolares y con libros en las manos.

Efectivamente el Samudaripen dejo una población romaní diezmada, incomunicada y aterrada que se vió obligada a retroceder en sus logros, situación que hemos vivido hasta nuestros días en los que se reproducen peligrosamente vestigios de este macabro pasaje de la historia en la actual ola de romafobia y de racismo antiroma que recorre Europa. Su no tomamos conciencia, activamos la memoria, luchamos por la dignidad y la reparación corremos el peligro de que la historia se vuelva a repetir.

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One response to this post.

  1. Posted by Jorge Nedich on agosto 2, 2017 at 7:27 pm

    Invaluable documento, muchas gracias. Debemos difundir estos aportes al patrimonio histórico de la humanidad para que las cosas no se repitan ni caigan en el olvido. A veces miro hacia atrás y la sombra me gana el alma porque no se nada de mis antepasados ni de las peripecias que me constituyen y me nutren sin saberlo, como llego desde el presente al primer dolor del aquel primer antepasado mío discriminado, mal tratado y maltratado por la incomprensión y el racismo. Es hora de mostrar modelos, de educar a nuestra gente, de salir de ciertos anacronismos que nos dañan frente al mundo. Amigos valoro mucho el trabajo de ustedes por la libertad de las personas, por defender la libertad sexual y el libre pensamiento. La educación es único camino para el gitano. Los abrazo desde argentina

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