Mujeres Romanís Comparten Sus Historias de Esterilización Forzada

Elena Gorolová, portavoz del Grupo de Mujeres Afectadas por la Esterilización Forzosa / Liga Lidských Prag

Elena Gorolová, portavoz del Grupo de Mujeres Afectadas por la Esterilización Forzosa / Liga Lidských Prag

“Poder tener hijos es algo muy importante para una mujer”, dice Elena Gorolová, “cuando me quitaron eso, me sentí inútil.  He perdido mi autoestima por completo”.

Elena tiene 47 años, es trabajadora social, fue esterilizada en contra de su voluntad siendo muy joven. Ella es una de las cuatro mujeres romanís checas, todas víctimas de la esterilización forzada, que cuentan su historia en una obra de teatro que se llama “Historias que (Nunca) Deben Comenzar”. La obra se estreno en el mes de junio en la ciudad de Ostrava, una ciudad de la República Checa con una alto índice de población romaní.

La esterilización sistemática de las mujeres romanís sin su consentimiento pleno e informado (Informe en inglés ERRC) – destinado a reducir su alta tasa de natalidad – fue, durante la época comunista, una política de estado de la extinta Checoslovaquia. Esta práctica fue abolida oficialmente en 1993 (Informe ERRC Inglés) pero de acuerdo con la European Roma Rigths Center, se mantuvo hasta los años 1990 y 2000, siendo el último caso conocido en la Rep. Checa en el año 2007.

Alzando la voz

La obra está basada en las historias reales de estas cuatro mujeres romanís y contada por ellas mismas vestidas de negro. [Divadlo Ostrava / Al Jazeera]

La obra está basada en las historias reales de estas cuatro mujeres romanís y contada por ellas mismas vestidas de negro. [Divadlo Ostrava / Al Jazeera]

Desde hace más de 10 años Elena es parte activa de un grupo de mujeres romanís que han conseguido con éxito detener las esterilizaciones forzadas y que este tema figure en la agenda política en la Rep. Checa.

También exigen una compensación económica por lo que les hicieron. “No se trata solo de dinero sino del reconocimiento de que se han violado nuestros derechos” nos cuenta.

En el año 2009 el gobierno checo pidió disculpas por estas esterilizaciones ilegales, pero rechazo una ley que proponía una compensación para las víctimas. Fue entonces cuando Elena y sus amigas activistas decidieron que tenían que llamar la atención sobre esta cuestión de otra manera.

El resultado es esta obra que han realizado en colaboración de la Czech NGO League of Human Rights y la European Roma Rigths Center. “La obra es una forma de que las mujeres puedan expresar su frustración” nos dice Caterina Cervena de Czech NGO League of Human Rights “Es la manera de que tengan una voz alternativa”.

Como abogada ha trabajado, durante más de 8 años, muy cerca de estas mujeres representándolas en los juicios.

La obra está basada en las historias reales de estas cuatro mujeres romanís y contada por ellas mismas vestidas de negro.

“Todavía me duele a pesar de todos estos años”

En una serie de escenas donde las mujeres son entrevistadas por un actor que hace el rol de periodista, se ponen de manifiesto cuales fueron las formas de coacción para esterilizarlas.

"Cuando me lo explico quedé destrozada. Fue el peor día de mi vida". Jirina Dzurkova cuando se entero que había sido esterilizada [Divadlo Ostrava / Al Jazeera]

“Cuando me lo explico quedé destrozada. Fue el peor día de mi vida”. Jirina Dzurkova cuando se entero que había sido esterilizada [Divadlo Ostrava / Al Jazeera]

“Yo estaba completamente desinformada” relata  Olga Jonášová. “El trabajador Social que vino a visitarme me dijo que solo duraría 5 años y que después podría tener hijos. Me dijo que todas las mujeres de la comunidad ya se la habían hecho”.

“Cuando estaba dando a luz a mi cuarto hijo, me entregaron un papel en blanco para que lo firmara” cuenta Natasa Botosova. “Sufría grandes dolores, por lo que acabe haciendo lo que me pedían. Una vez anestesiada me esterilizaron. Me enteré de lo que había sucedido después porque tenía una cicatriz en el abdomen”.

“A mí me presionó el Trabajador Social” dice Sona Karolova “Primero me ofreció dinero pero al negarme me amenazó con quitarme a mis hijos. Me dijo que mi marido perdería su trabajo. Al final cedí para detener el acoso”.

Al final de la obra hay una escena en la que Elena explica porque se decidió a hablar. “Lo hago porque no soy la única” dice ella, “Lo hago porque hay otras mujeres que no pueden defender sus derechos”.

Es un momento muy emotivo, se humedecen los ojos. Entre el público hay muchas mujeres romanís visiblemente emocionadas.

Entre ellas se encuentra Jirina Dzurkova. Ella pasó por la misma experiencia que estas mujeres representan. Es una mujer menuda de 49 años pero que aparenta ser más joven.

“Tenía 34 años cuando me sucedió esto. No mucho tiempo después del nacimiento de mi hijo tuve un embarazo ectópico. Me llevaron al hospital y decidieron operarme de inmediato. No me dijeron nada, no me hicieron firmar ningún papel ni me hablaron en absoluto de esterilización”.

Algún tiempo después de esto fue con su hijo al médico para hacerse un chequeo regular. El doctor estudió su historial médico y le dijo “Veo que ha sido esterilizada”.

“Al principio no entendí lo que me decía porque usó palabras que yo desconocía. Cuando me lo explico quedé destrozada. Fue el peor día de mi vida. Tarde mucho tiempo en reunir el valor para decírselo a mi marido. Siempre quisimos más hijos”.

Cuando su marido escuchó lo que había sucedido quiso ir al hospital a pegarle al médico que había esterilizado a su esposa. “Lo convencí de que no lo hiciera, esto habría supuesto más problemas. Se quedó muy afectado. Después de esto empezó a beber” nos cuenta Jirina.

En el año 2001 se puso una demanda contra el hospital, pero el caso fue pospuesto en reiteradas ocasiones hasta que se desestimó. “Fue un shock terrible cuando sucedió esto, me sentí castigada por segunda vez” dice ella.

“Todavía me duele a pesar de todos estos años”, añade “Un día mi niño me dijo: Me gustaría tener un hermano pequeño.  Tuve que explicarle porque esto no era posible y ambos lloramos. Me robaron mi dignidad. Siento que no valgo lo mismo que el resto de las mujeres”.

Seguiré Luchando

manifestación frente al hospital en Ostrava que había esterilizado a numerosas mujeres romanís. @romediafoundation

manifestación frente al hospital en Ostrava que había esterilizado a numerosas mujeres romanís. @romediafoundation

Jirina tuvo la suerte de que su matrimonio sobrevivió, algunas de las víctimas de la esterilización forzosa no solo perdieron su fertilidad sino también a sus maridos. “Algunos hombres se sintieron traicionados por sus esposas” explica Natasa Botosova.

Su esposo se divorció después de que fuera esterilizada. “Se lo tomó fatal, me dijo: Lo has hecho a propósito para poder engañarme sin ninguna consecuencia”.

El esposo de Olga Jonášová también la abandonó “Después de esto, conocí a otro hombre pero rompimos porque yo no podía tener hijos. Me dijo que partía al extranjero por un mes pero nunca más volvió. Tuve la suerte de contar con una gran familia que hizo todo lo posible para consolarme”.

Después de la actuación Elena se sienta en la terraza del bar, fuera del teatro. Es una mujer alegre y llena de energía con unos grandes ojos marrones. “Sucedió cuando tenía 21 años e iba a dar a luz a mi segundo hijo” nos explica “Mi primer hijo nació con cesárea y el doctor me dijo que necesitaría otra. Nadie me dijo nada acerca de la esterilización”.

Cuando estaba en la sala de operaciones le dieron un papel a firmar, “Era un consentimiento para esterilizarme. Estaba muy estresada. Me estaban preparando para la cesárea y tenía mucho dolor. Me encontraba en tal estado que no sabía lo que estaba firmando”.

Después de la operación el médico le dijo que la había esterilizado. “Me dijo que me sintiera feliz, que gracias a esta esterilización había salvado mi vida”.

Lloró cuando se entero de la noticia. “No podía creer que era verdad lo que me decían, que realmente me habían hecho eso”.

Cuando se lo dijo a su marido tuvieron una fuerte discusión ya que, al igual que el marido de Natasa, estaba convencido que lo había hecho adrede. “Es costumbre tener muchos hijos en las familias romanís y se avergonzó porque no tendríamos nunca más de dos” nos cuenta “Al final logré convencerlo de que se había hecho contra mi voluntad”.

Varios años más tarde, en el 2004, conoció a un grupo de mujeres romanís que como ella habían sido esterilizadas contra su voluntad. Se convirtió en la portavoz “Ya no me sentía sola, la lucha junto a otras mujeres que habían pasado por esto me hizo sentir más fuerte”.

El grupo organizó una manifestación frente al hospital en Ostrava que había esterilizado a numerosas mujeres. También empezaron a realizar reuniones con mujeres jóvenes romanís para informarlas acerca de la esterilización y sus derechos.

Elena ha hablado tres veces ante la Convención de la ONU para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, su última intervención fue en febrero de este año.

Y ahora la obra de teatro

La esterilización forzosa es un crimen lesa humanidad. Los crímenes contra la humanidad tienen la especial característica de ser imprescriptibles, es decir que pueden ser perseguidos en todo tiempo. (PHOTO: League of Human Rights)

La esterilización forzosa es un crimen lesa humanidad. Los crímenes contra la humanidad tienen la especial característica de ser imprescriptibles, es decir que pueden ser perseguidos en todo tiempo. (PHOTO: League of Human Rights)

Dice sentirse insegura cuando actúa “No creo poseer un gran talento para la interpretación. No fue fácil para mí,  pero ahora que hemos estrenado ya se me ha pasado el stress. Creo que es una magnífica manera de llamar la atención sobre nuestro caso. Me sentí tan enfadada cuando el gobierno rechazo la Ley de Compensación”.

“Adujeron que era innecesaria una ley específica porque las mujeres podían llevar su caso a los tribunales” explica Marek Szilvasi del European Roma Rights Centre, que está apoyando, asesorando y acompañando a estas mujeres “El problema es que muchas veces no son tenidos en cuenta porque de acuerdo con la legislación checa hay un número limitado de años para poder presentar la denuncia”

Afirma que no existen datos acerca del número exacto de afectadas “Se estima, sin embargo, que varios cientos de mujeres han sido esterilizadas forzosamente. Algunas de ellas no son romanís: mujeres con discapacidades o que pertenecen a una clase social baja”.

“Cuando el gobierno rechazó la Ley de Compensación me sentí tan decepcionada que pensé en abandonar el activismo” relata Elena “Pero no quiero. Tengo la esperanza de que un día nos compensarán por lo que nos hicieron. Continuaré en la lucha, por supuesto”.

Artículo de Renate Van Der Zee

ALJAZEERA

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One response to this post.

  1. Posted by hada on agosto 6, 2016 at 9:40 pm

    LAMENTO TANTO ESAS COSAS QUE LA VIDA EN OCASIONES NOS DEJAN HUELLAS DE DOLOR PARA SIEMPRE,,DIOS LES DE TANTA FORTALEZA …

    Responder

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