De la calle a la dignidad. Relato de una Romí no tan diferente.

El periódico Le Journal International ha ido al encuentro de Verónica, Romí francesa desde el 2007. Originaria de Rumania, esta madre de familia, instalada en Lyon, vive en Francia des hace seis, y nos cuenta su experiencia de la calle de su itinerario, de sus miedos y sus alegrías. La historia de una mujer y sus hijos, historia de una integración, historia de Roms.

 Fotografia: @ Jean-Luc NAIL De la exposición: “ « Espérances - Être Rom au Havre »  Link: http://etre-rom-au-havre.com/


Fotografia: @ Jean-Luc NAIL
De la exposición: “ « Espérances – Être Rom au Havre »
Link: http://etre-rom-au-havre.com/

Cuando le preguntamos si le podemos preguntar sobre su vida en la calle, Verónica nos responde de inmediato “¡Adelante he pasado por todo!” Cuando salió de su pueblo de Rumania, junto a la frontera húngara, para venir a Lyon en 2003, Verónica tenía 28 años. Su marido la abandono cuando llegaron a Francia dejándola sola con dos hijos, George y Rafael de tres y seis años. Durante tres años vivieron en la calle, en viviendas ocupadas alrededor de Lyon, unos años marcados por las expulsiones “Una mañana, la policía llegó, no sería ni siquiera las seis de la mañana, nos echaron fuera, sin zapatos, sin nada. Cerraron la puerta y no me dejaron recoger mis cosas. Había muchos policías, Rafael y George estaban aterrados”

«AQUÍ EN FRANCIA SI NO TIENES A NADIE ESTÁS MUERTO, TE MUERES EN LA CALLE»

“Es un periodo que no olvidaré jamás. Los niños me comentan a veces en la mesa ¿Mama, te acuerdas cuando vivíamos en la calle? Si, lloraba, estaba destruida. FOTO: Place de la République en Enero de 2013. © Sara Prestianni

“Es un periodo que no olvidaré jamás. Los niños me comentan a veces en la mesa ¿Mama, te acuerdas cuando vivíamos en la calle? Si, lloraba, estaba destruida.
FOTO: Place de la République en Enero de 2013. © Sara Prestianni

En esa época Verónica pedía en la calle y trabajaba en negro. “Cuando estás en la calle mucha gente te dice –  Vete a trabajar –  o – No quiere trabajar – o incluso – Puedes trabajar, hay trabajo -. Sí, es cierto, hay trabajo, pero no, no puedes trabajar si no tienes papeles. También debes hablar francés porque si no nadie confía en ti. Aunque tuvieras 52 hijos no tienes ningún derecho. Para la escuela también es difícil. Quise escolarizar a Rafael cuando vivía de ocupa en Vaise y el director me dijo que no era posible si no tenía papeles”  Verónica, a pesar de todo, consiguió escolarizar a su hijo mayor en Villeurbanne.

“Es un periodo que no olvidaré jamás. Los niños me comentan a veces en la mesa ¿Mama, te acuerdas cuando vivíamos en la calle? Si, lloraba, estaba destruida. Con dos críos, sin nada, cuando no sabes dónde te vas a acostar mañana, llegas a un parking en Vaise, en noviembre o diciembre. Hacia frio, yo apretaba a mis hijos bajo la manta cubierta de escarcha, mojada. Nos acostábamos en el parking en medio de los coches. Debía despertar a Rafael a las 6h porque necesitábamos una hora para ir y volver de Vaise a Villeurbanne. No puedes hacer nada. Con el pequeño me iba a pedir para conseguir como mucho siete, cinco o puede que tres euros”
“Yo no sabía lo que era pedir, no lo había hecho nunca. Pero cuando no te queda otra… aunque te de vergüenza. Cuando estás abajo, por el suelo, todo el mundo te habla mal. Hay quien te dice Vente conmigo, hacemos sexo por 5 euros. Es entonces cuando te sientes como el último de los últimos. Otros te dicen ¡A trabajar! O ¡No te da vergüenza estar así! Y no puedes decir nada, tienes que guardarte todo para ti, los insultos, todo, cierras la boca y ya está.”

En 2006, respaldada por algunas asociaciones, Verónica pone en marcha los trámites para ser regularizada. Una circular prevé la regularización de los niños extranjeros que puedan probar que no tienen ningún enlace con su país de origen. La demanda fue rechazada, no puede probar la ausencia de ningún vínculo con Rumanía, el padre de los niños vive ahí. Gracias a una entrevista realizada en France2, Verónica obtiene sus papeles en un segundo recurso presentado en 2007 después de haber rellenado un certificado de abandono por parte del padre, un documento que la comisaría nunca le había pedido explícitamente. En ese mismo periodo obtiene un alojamiento para su familia en la Cruz Roja con la participación de la parroquia Saint Bruno y de la Asociación Hábitat y Humanismo. Hoy, Verónica está mejor “Gracias a todos los que me han ayudado, en el día de hoy estoy tranquila. Porque aquí en Francia, si no tienes a nadie estás muerto, te mueres en la calle. Yo he tenido mucha suerte.” Los dos niños van a la escuela “Ahora que han crecido va todo mejor” nos comenta al tiempo que nos enseña las marcas de lápiz en la puerta desde el 2007. “Trabajan bien. George, el pequeño, es el cuarto de su clase. Tiene un 10 sobre diez en matemáticas. Rafael está en cuarto, es más complicado pero va adelante” ella trabaja “Hago la casa, las compras. No hace mucho, desde que tengo los papeles, he seguido una formación para hacer la manicura, el Pôle Emploi ha coordinado la formación” Verónica está orgullosa de pagar el alojamiento y el gas de su nuevo apartamento “Ahora soy como todo el mundo”.

« TRABAJO COMO TODO EL MUNDO, COMO ENSALADAS »

“Quiero escribir un libro que se llamara Una Lágrima que Cae  “O lacrimaă de plange”. Quiero escribir mi historia. Ya he escrito la novela que quiero intentar traducir”. Fotografia: @ Jean-Luc NAIL

“Quiero escribir un libro que se llamara Una Lágrima que Cae “O lacrimaă de plange”. Quiero escribir mi historia. Ya he escrito la novela que quiero intentar traducir”.
Fotografia: @ Jean-Luc NAIL

Le preguntamos a Verónica si se siente parte de una “comunidad romaní”. “Por supuesto, mi padre era Rom, mi madre rumana, yo soy una mezcla como dicen ellos. El problema es que en Rumania no se pueden mezclar los roma y los “verdaderos” rumanos. Pero bueno, los rom son como los rumanos, como los franceses, hay buenos y malos, trabajadores y quienes no quieren trabajar”

Rumana y romaní de origen, francesa de residencia, cuando le pedimos que se defina verónica duda. “Yo me defino como una auténtica rumana, rumana, rom, no sé. Soy rumana y Rumanía es mi país, pero ahora soy como una francesa. No puedo decir que sea francesa porque no tengo orígenes franceses, pero mis hijos no dirán nunca que son rumanos, ellos son franceses, nuestra vida está ahí. Somos como cualquiera, quiero llevar una vida como todo el mundo, como queso y ensaladas y sigo progresando en mi francés” ¿Ensalada? “Es cierto que en Rumanía no se suelen comer, yo no la había comido nunca, cuando alguien come ensalada ahí le dicen –  ¡Qué pobre eres! ¿No tienes nada para comer? Espera que te dé unas patatas -. Cuando mi hermano vino a Francia, me dijo – ¿Te has convertido en conejo o qué? – Yo le contesté, sí, soy francesa” En este momento Verónica tiene proyectos “Quiero escribir un libro que se llamara Una Lágrima que Cae  O lacrimaă de plange”. Quiero escribir mi historia. Ya he escrito la novela que quiero intentar traducir”. Le preguntamos sobre cómo ve su futuro, “¿Para mí? Para mis niños sobretodo. Quiero otra vida diferente a la mía. Mañana quizás encuentre un marido, no, estoy bromeando, no quiero nada para mí. Me he peleado por mis hijos y no quiero que mis hijos recojan como yo he recogido en esta vida. No se sabe nunca que va a pasar mañana, puede ser que no estemos más aquí pero yo veo un buen futuro y así lo espero de todo corazón.”

Quiere agradecer “a todos los que se han ocupado de su familia” en especial a Claude, Alan, Guilles, Dominique, Anne-Marie, Philippe, Hábitat et Humanisme, la Escuela Victor Hugo y Marianne, “Son personas que no olvidaré en la vida.” Quiere también pasar un mensaje “Es necesario que las personas que no tienen papeles, que viven en casas ocupadas y que tienen niños luchen no tanto por ellos sino por sus hijos. Los niños deben ir a la escuela porque la vida no es fácil para los padres y tampoco lo es para ellos. Deseo que todos los niños sean escolarizados. Puede ser que no todos los padres piensen así, pero opino que es imprescindible para el futuro de los niños. Están aquí para algo. Me gustaría que todas las madres, tengan uno o cinco hijos, peleen por encontrar un trabajo, no para convertirse en millonarias, no vas a ser millonaria, no es posible, pero si pueden hacer que sus niños tengan otra vida. Se lo deseo a todas las mujeres, ya sean rumanas, romanís, serbias o búlgaras.”

Verónica se ha peleado durante diez años para escolarizar a sus hijos, trabajar, tener papeles, vivir como todo el mundo. Si ha llegado hasta donde ha llegado ha sido por haber tenido “mucha suerte”, haber sido ayudada, haber conocido a gente. Incluso aunque una de sus amigas nos confiese que es sobre todo gracias a su fuerza y determinación. Cuando escuchamos a Verónica, nos damos cuenta que para salir de esto hace falta un poco de todo: suerte, azar y determinación.

FUENTE: Le Journal International

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