“Yo, la firmante Alina Serban, gitana rumana y actriz, declaro”

Cuando regresaba a su casa de adobe, que ella ocultaba por vergüenza a sus compañeros de clase, Alina Serban, una joven Rom de Rumanía, no se imaginaba estudiando un día en New York, interpretar a Shakespeare ni presentar su obra de teatro sobre las tablas de un escenario.

Cuando regresaba a su casa de adobe, que ella ocultaba por vergüenza a sus compañeros de clase, Alina Serban, una joven Rom de Rumanía, no se imaginaba estudiando un día en New York, interpretar a Shakespeare ni presentar su obra de teatro sobre las tablas de un escenario.

Vestida de negro, su cabello azabache recogido en un moño, Alina se mueve sobre el escenario, interpretando a la niña de 10 años que ella fue: “Afirmo que no quiero que nos traslademos de aquí”, le dice a su madre.

Ahogados por las deudas, sus padres se ven forzados a abandonar un apartamento “como todo el mundo”, en Bucarest, y trasladarse a una casucha sin agua corriente, al lado de una comunidad Roma de estañadores. Alina descubre entonces a estas personas, Roms como ellos, pero que le parecen tan diferentes, nos cuenta en su “ Yo, la firmante, Alina Serban, declaro”, su obra, que presentó el miércoles en primicia en Bucarest.

Difícil para la adolescente imaginarse un porvenir brillante en un continente donde ser Rom y pobre supone un obstáculo para muchas cuestiones. ¿Cómo escapar a esto?   “¿La facultad? Desde hace seis años, la mugre de mi patio me come poco a poco. ¿Y yo me imagino saliendo de este patio para ir a la Universidad?.” Cuando se desespera, se dice a si misma “me casaré, tendré un montón de hijos para que me rompan la cabeza y se escapen todos mis sueños”. Cada día, aprieta los dientes escuchando expresiones muy corrientes en rumano, como: “No te portes como un gitano (término muy peyorativo en rumano) o “Si no te portas bien te daré a los gitanos”.

Pero Alina gira la cabeza: “Tomaré la vida y mi cuerpo en brazos y venceré”.

Hoy, con 23 años, diplomada por la Facultad de Teatro de Bucarest, se enorgullece de haber estudiado un semestre en la prestigiosa Escuela de Arte Tisch de New York y de haber actuado en “Pericles” de Shakespeare bajo la dirección del escenógrafo de ópera y de teatro británico Philip Parr. Pero su orgullo más grande es presentar un ” one woman show ” sobre su trayecto, dirigido por el escenógrafo rumano David Schwartz.En ese texto, alternando el humor y la tragedia, describe sus tentativas por hacer olvidar que ella es Rom, los personajes subidos de tono de su patio, la punzante soledad de cuando su madre estuvo en prisión. Después su decisión, a los 17 años, de demandar una plaza en una residencia para estudiar en mejores condiciones pero sin el amor que sus padres le profesaban. Cepilla también el retrato de una adolescente que quiere a Michael Jackson, enamorada.

“Alina ha tenido una vida como todo el mundo. Luego se balanza en la pobreza, lo que puede pasarle a cualquiera, Rom o no Rom “, dice el Sr. Schwartz. Nacido en una familia con orígenes judíos, se interesa por los fenómenos de discriminación y espera que la obra de teatro ayudará a los rumanos a destruir sus prejuicios.

La puesta en escena, depurada, sumerge al espectador en la infancia de Alina por medio de toques sutiles, a través de fotos exhibidas por un retro proyector y una música compuesta por Catalin Rulea con sonidos de campanillas, juegos y metalófono, Alina nos cuenta como superó sus prejuicios sobre su etnia para acabar estando orgullosa de ser Rom. La idea es también de escapar a las representaciones bien “muy exóticas” sobre los Roms, o “todos pobres” o “todos ladrones”, ella afirma “Si estoy ahí ahora, es porque muchas personas me han dado la mano, Roms, no-Roms, rumanos, extranjeros. Muchos rumanos no-Roms han iluminado momentos sombríos de mi vida” insiste “Mi obra de teatro no tira la piedra contra este o ese grupo. Quiero, sobretodo que las personas aprendan a mirar del otro lado de la trinchera antes de juzgar” Un mensaje que espera llevar a otras escenas europeas.

Traducido del Francés, artículo original salido en la revista “Le quotidien”:

http://www.lequotidien.lu/reportages/21474.html

 

 

 

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One response to this post.

  1. Hola Me alegro mucho de que los Rroma tambien podemos ser actores medicos o policias.
    gracias

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